Presidente Walter comenta sobre DACA y el Camino Por Delante

CHICAGO, IL (el 13 de septiembre del 2017) – Me uno a otros líderes cristianos para expresar mi profunda preocupación para el futuro de jóvenes emigrantes que actualmente están protegidos por el programa de DACA – La Acción Diferida para los Llegados en la Infancia.

Hay casi 800,000 jóvenes adultos participando en DACA que solamente conocen a los Estados Unidos como su hogar, después de haber llegado aquí durante su infancia. Al haberse inscrito en DACA significa que cada uno tomó un paso de buena fe, sometiéndose a las investigaciones de antecedentes como es requerido por los departamentos de justicia y seguridad nacional. Estos participantes de DACA son de la familia del Pacto, compañeros, vecinos, amigos, estudiantes de la universidad (incluyendo de North Park) y contribuidores de impuestos que han generado empleo, bienes, y servicios para todos los estadounidenses.

Y ahora, la inmediata acción de la Casa Blanca de culminar la protección de DACA en seis meses, a menos que haya una acción legislativa por parte del Congreso de los Estados Unidos, los participantes de DACA enfrentan gran incertidumbre y temor. Básicamente este es el único país que ellos han conocido. Ahora deben preguntarse si el único país que han conocido cumplirá con los compromisos prometidos.

Desde hace mucho tiempo, los asuntos de inmigración han demandado una solución legislativa comprensiva. Quizás ahora DACA puede ser el catalizador. Es difícil de comprender que el liderazgo de Washington por razones de partidos, de administraciones, y a través de ambas Cámaras del Congreso hayan fracasado repetidamente en encontrar un camino hacia adelante. Ahora es el tiempo para que el Congreso y la Casa Blanca encuentren un camino recto, una avenida moralmente que honre las promesas hechas a los participantes de DACA.

Recordamos las raíces de inmigrantes suecos de nuestra denominación. Y como personas de la Palabra, recordemos cómo las Escrituras nos enseñan una y otra vez cómo tratar al refugiado, al extranjero, al recién llegado y cómo representamos a Dios. Desde el Éxodo de los Hebreos hasta Jesús en su escape a Egipto, la historia del pueblo de Dios está profundamente marcada por la seguridad encontrada en el viaje a otro lugar. El anhelo de los participantes de DACA, y sus familias, todavía nos recuerda de esta realidad.

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