Pactistas en Colombia ayudarán al Proceso de la Reconciliación

por Katie Isaza

Julio y Katie Isaza son misioneros del Pacto sirviendo en Colombia

MEDELLIN, COLOMBIA (2 de marzo, 2017) – El sábado 18 de febrero del 2017 se reunieron más de veinticinco personas en nuestra casa para comenzar juntos un proceso de aprender que significa ser agentes de paz y reconciliación en un país que ha sufrido por conflicto armado.

Este proyecto es promovido por la organización juvenil del Pacto, Jóvenes del Pacto, y permite que estos jóvenes adultos, pastores y misionerios participen en el diplomado “Agentes de paz y reconciliación: el compromiso cristiano” que ofrece el Seminario Bíblico de Colombia ubicado en Medellin.

Por los últimos 60 años Colombia ha estado inmerso en un sin número de conflictos armados con diferentes grupos al margen de la ley; grupos guerrilleros, paramilitares, narcotráfico y bandas criminales.  Todos estos grupos han tenido sus razones ya sean políticas o meramente querer accionar fuera de la ley para lograr sus objetivos. Sin embargo, lo único que se ha logrado con estos acciones es muerte, desolación, desplazamiento y mucho dolor a la sociedad Colombiana. Más de 6,000,000 de personas han sido desplazados por la violencia en Colombia.

La historia Colombiana ha demostrado que el camino de las armas no es el camino a seguir. Por tal razón el gobierno colombiano ha hecho varios procesos de paz con algunos de estos grupos y por los últimos 5 años ha estado en diálogos con el mas antiguo de ellos logrando firmar unos acuerdos de paz en el 2016  y ha iniciado diálogos oficiales con el último grupo guerrillero en febrero del 2017.  Las comunidades cristianas tienen un rol crítico en hacer que estos acuerdos de paz se cumplan y que los procesos de reconciliación entre victimas y victimarios se lleven acabo para que en realidad se dé una paz estable y duradera.

Los participantes en el curso incluyeron jóvenes adultos de las iglesias del Pacto en las grandes ciudades como Medellin y en los pueblos rurales como El Bagre donde se crió Julio quien vio de cerca los resultados del conflicto armado. Para él ser parte de este curso es un sueño hecho realidad

Durante el proceso de formación los participantes deben estar elaborando iniciativas locales de paz y reconciliación de acuerdo a sus contextos y lo ideal es lograr un proyecto nacional construido con base en estas iniciativas locales para que sea ejecutado apartir del 2017. Este proyecto nacional tendrá  como objeto fundamental lograr que las iglesias locales sean agentes constructoras de paz y reconciliación en las comunidades donde ellas se encuentran. Espern que las iglesias serán espacios donde victimas y victimarios del conflicto podrán experimentar espacios de confianza y construcción de vidas diferentes. También las iglesias podrán construir paz por medio de la generación de espacios donde los niños, niñas y jóvenes sean formados para que no lleguen a formar parte de grupos al margen de la ley.

John Paul Lederach del Instituto de Estudios Internacionales de la Paz de Notre Dame afirma que para lograr la paz sostenible y duradera hay que invertir el doble de lo que se ha invertido en la guerra. “Viéndolo de esta forma parece una esperanza muy lejana que solo alcanzarán a experimentar nuestros nietos,” dice Julio,  “Sin embargo, si no empezamos a hacer algo ahora será una realidad que ni nuestros nietos no tendrán. Por tal razón, por ser testigos del Evangelio de la paz y la reconciliación y además por haber experimentado en forma cercana los horrores de la violencia armada en los campos y las ciudades Colombianos por los últimos 60 años, se nos ha hecho necesario vincularnos directamente en procesos de paz y reconciliación para que nuestros nietos experimenten un país diferente.”

Gracias a un aporte de Covenant World Relief los jóvenes adultos pudieron participar en el curso. El fin de semana pasado los participantes del curso aprendieron sobre el contexto Colombiano y la historia de violencia. Diana, una jóven de Medellin quien trabaja con planeación y desarrollo social compartió, “Este fin de semana me retó a ser un agente de paz en mi contexto, desde mi profesión.”

Otro participante, Maria Eugenia de Bogotá dijo, “Este fin de semana aprendí que tenemos que estar dispuestos a perdonar a las personas que tomaron las armas.” No será facil, pero es el camino de Jesús. Y hay ejemplos de comunidades cristianas que están haciendo esta tarea.

En total el curso consiste en 5 módulos los cuales se estudiarán cada dos meses en la ciudad de Medellín por un fin de semana. Los módulos  que siguen son: Módulo 2 – bases biblioteológicos de la paz, Módulo 3 – incidencia pública, Módulo 4 – voces contra la corrupción, Módulo 5 – acompañamiento pastoral en procesos de reconciliación.

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2 Comments

  1. Since I do not read Spanish, I would like to have had this article available in English because the subject is interesting.

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