Partidarios Trabajan Para el Regreso de “Pactista” Deportada

Una foto de Rosa tomada días antes de que fuera deportado

Una foto de Rosa tomada días antes de su deportación

Una semana después de Rosa Mani Arias, de la Iglesia del Pacto de Puebla, fuera deportada a media noche, en el Paso, Texas, el 9 de septiembre del 2016, los voluntarios que defienden su caso buscan la manera de reunirla con su hija Emily de 11 años de edad cuya ciudadanía es estadounidense y quien recibe tratamiento contra la artritis juvenil en un hospital de Chicago. Rosa y su hija llevan dos años sin verse.

El pastor Roberto Reed de la iglesia Sonoma Springs ubicada en Las Cruces, Nuevo México, ha defendido la causa de Rosa y dice que el modo en que fue deportada puso en riesgo su seguridad. Menciona también que ha sufrido acoso desde junio durante su encarcelamiento.

Pasada la media noche Rosa, junto con otros deportados, fueron llevados a pie a través del puente que cruza El Paso hasta Juárez, México. El pastor Reed supo de su deportación poco antes de que sucediera.

Las compañeras del bloque 940 del centro de detención de El Paso, a quienes Rosa les compartió el evangelio, le escribieron una carta para expresar su apoyo antes de que la deportaran.

Las compañeras del bloque 940 del centro de detención de El Paso, a quienes Rosa les compartió el evangelio, le escribieron una carta para expresar su apoyo antes de que la deportaran.

“¿Puedes crees que la patrulla fronteriza deportaría a Juárez a una mujer como Rosa por el puente Santa Fe a mitad de la noche?”, escribió en un correo electrónico. “¿Dónde está la compasión, la dignidad humana, o simplemente el sentido común? ¡Esto es intolerable!” El pastor Reed dijo haber presentado al oficial de migración una moción tramitada temprano ese día por un abogado pro bono para suspender la deportación, mas el oficial respondió que no servía de nada ya que un juez de inmigración había firmado una deportación acelerada.

La abogada Melissa Lopez, directora ejecutiva de Migrantes Diocesanos y Servicios de Refugiados en El Paso, escribió después un correo electrónico, “Estoy realmente preocupada por cómo se manejaron las cosas en el puente. Algunas cosas que le dijeron al pastor Reed sencillamente no son ciertas, así es que me preocupa que ya sea que ellos no sabían de lo que hablaban o que decidieron ignorar la moción de suspensión”.

Control de Aduanas e Inmigración (ICE por sus siglas en inglés) deportó a Rosa en menos de 24 horas después de que un juez federal concediera el permiso al fiscal de retirar los cargos en contra de ella por entrar al país ilegalmente.

Entre otros que esperaban una posible deportación había más de 20 guatemaltecos entre hombres, mujeres, niños y un bebé. Rosa y el pastor Reed oraban con ellos. “Rosa, en medio del dolor y el cansancio, seguía resistiendo increíblemente y llena de esperanza con su fe”, dijo el pastor Reed. “Es la misma fe que Rosa demostró mientras estaba encarcelada en El Centro de Detención Nacional de El Paso donde ella dirigia reuniones de oración nocturnas, alabanzas y estudios bíblicos”, dijo el pastor Reed dos días antes de su deportación.

Muchas mujeres entregaron sus vidas a Cristo. Otras reafirmaron sus compromisos. “Cada vez que hacía visitas, era como escuchar historias de Pablo del Nuevo Testamento en la cárcel”, comentó el pastor Reed.

Sin embargo el trato que ella recibió, junto con otras mujeres, caía en el acoso, dijo el pastor Reed. “Rosa y las otras mujeres en su sector eran levantadas diario a las 3 de la madrugada para desayunar. ¿Para qué? Cuando control de Aduanas e Inmigración, la patrulla fronteriza, u otra autoridad encargada de aplicar la ley, transferían a una de las mujeres desde otra cárcel, llegaban en medio de la noche.”

Rosa y su esposo, al igual que América, su hija mayor, vivieron sin documentos en los Estados Unidos, del 2002 al 2008. Cuando la fábrica en donde trabajaba Emilio fue cerrada, vendieron su casa y regresaron a México.

La pareja hizo un compromiso con Cristo mientras vivían en Estados Unidos y al regresar a México se convirtieron en miembros activos de la iglesia Evangélica del Pacto en Puebla.

Emilio y Rosa habían desarrollado un negocio exitoso, pero cuando ya no pudieron pagar las medicinas que venían de E.U.A y costaban 4,000 dólares mensuales, buscaron regresar a Estados Unidos con una visa humanitaria. Mas su petición fue denegada.

De izq. a der. Emilia, América, Ivan y Emilio.

De izq. a der. Emilia, América, Ivan y Emilio.

Emilio estaba desesperado porque su hija recibiera atención médica, y él y sus tres hijos lograron cruzar la frontera, pero Rosa fue descubierta y enviada de regreso. Cuando Emily fue hospitalizada en terapia intensiva el pasado junio, Rosa intentó nuevamente cruzar la frontera luego de ser rechazada por segunda vez, para obtener una visa humanitaria. Ella ha permanecido detenida en las instalaciones de El Paso desde su arresto.

El pastor Reed dice que los defensores de esta causa tienen asegurado alojamiento temporal para Rosa en Juárez mientras continúan trabajando para lograr que ella pueda ingresar a Estados Unidos. La iglesia está trabajando con varias organizaciones para abogar por Rosa, incluyendo PICO, una de las más grandes redes de organización comunitaria en Estados Unidos cuyos principios están fundados en la fe cristiana, NM CAFÉ, El Instituto de Esperanza De La Frontera (Hope Border Institute), El Consulado mexicano en El Paso, y Marisol Martinez, la presidente de la Iglesia del Pacto en México.

Una congregación hispana del Pacto en Chicago recientemente se enteró de la situación de la familia de Rosa y ahora los está apoyando.

El pastor Reed escribió, “Estoy procesando las emociones y mi enojo, y con la ayuda de Dios trato de mantenerme en la rectitud. Todos necesitamos recordar que el enemigo nunca es la gente. Estamos para amar a la gente. Estamos para resistir, denunciar y trabajar contra la injusticia y el mal, pero siempre amando a la gente. ¿Recuerdan la historia de Jesús en Mateo 21? Él volteo las mesas en su enojo pero ¡jamás hirió a la gente!”

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Stan Friedman

Stan Friedman is the news and online editor for the Covenant Companion and is grateful for the opportunity to serve in a job that combines his newspaper and pastoral ministry experience. He has been to 15 Bruce Springsteen concerts in four cities and listened to “Thunder Road” an average of at least once a day for 41 years.

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